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no puedo olvidarme

No puedo olvidarme de la muerte ella para acariciarnos nos espera  la tierra nuestro cuerpo también anhela  el descanso final de nuestra suerte. La ilusión queda en el alma herida  y mi suspiro llega al viento suave  ondulando como un canto de un ave pensando; la muerte, una vida vivida. La esperanza se aleja, ya no la siento  ni siento el sol su alegría en la aurora sólo un amargo llanto en mi pensamiento.  Seré feliz cuando me llegue la hora? cuando ya no llegue al aire mi aliento  ¡quizás la muerte, a un poeta le llora!.

Una noche de besos

Su ración de sol, de aire, de vida y que pesa en los brazos como toneladas de historia , el aplauso en la roca provocaban miles de estrellas artificiales surcando la noche, millones de hombres y mujeres rezando en silencio a nuestro lado para ahuyentar sus miedos ausentes con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar. Esas hordas de individuos sin una pizca de sentido común deseaban conocer esta humedad del sexo. Sobresaltado el ser humano podía evocar sembrada por el anhelo y la nostalgia la piel muy blanca, de leche tibia bajo la acuciante sombra de un anhelo ciego. Repugnante memoria indestructible de este sueño se atavía de mortificante monotonía en la cárcel. Los sórdidos rincones capaces aún de sorprenderse moteaban los hábitos nocturnos del lobo con incredulidad. Vislumbro un par de sustantivos horrendos rencoroso como todos los muertos con los que vivimos sin mucho orden ni concierto. Con una delicadeza de geisha, tengo una búsqueda mórbida del tiempo perdido....

Algún día dejaré de escribir

Algún día dejaré de escribir  notarás entonces mi ausencia  buscaras mis poemas con impaciencia  para volverme de nuevo a sentir. Volverás a leer aquel poema que más te lleno de amor que te hizo sentir ilusión  alejando a tu alma de tu  pena. Sentirás aquel verso que un dia te lleno tu rostro de felicidad  o sentiste también melancolía. Pues los escribí con la alegría  de que puedas recordarme algún día cuando leas de nuevo mi poesia  Autor: Augusto Cuerva Candela  REGISTRADO en SAFE CREATIVE

Dedicado a Dunia Arrocha

Ser más feliz, me es imposible cuando leo tus estrofas, tu rimar acariciando mi alma en tu mar me hace sentir de tu dolor, culpable.  Serás mi musa, mi amor inseparable veré tus ojos, que me harán llorar  cuando al sentirte, no te pueda acariciar al ver tu rostro siempre agradable.  De tu nombre un poema me nace canción que al leer se hace tus poemas con el arte que derrocha  pues mi alma a ti se abrocha  y siempre en mi yace  tu nombre poetisa, Dunia Arrocha. Autor: Augusto Cuerva Candela  REGISTRADO en SAFE CREATIVE

Subes al estrado

Subes al estrado Subes al estrado con grandeza y se te escucha en la voz fatigado  tus ojos de haber estado desvelado  de pensar en robar al pueblo su riqueza.  Sólo para eso tienes cabeza para dejar al pueblo arruinado  ya te crees Rey y coronado  listo para llevar al país a la pobreza.  Serás otro ilustre villano hablarán de ti, año tras año como vil traidor,  otro gusano. Ladrón de pobres, eres soberano  de un país que te dio la mano  y lo llenaste de hambre, con tu engaño 

a mi hermana,De Dunia

De tanto salir de la noche, de tanto regresar, creaste tu propia ceremonia: el derecho a crecer,  acomodarte en tu risa, contemplar la hoja de mi papel, abrir la boca de la tierra para hacer brotar el color de la luna, otorgarte el camino del laberinto de la vida o el querer y poder de los cada días. Quiero creer que, cuando se paró tu reloj, dejaste un vestido pasajero cayendo a los pies del campanario para que suene en la estación de la lluvia y mis manos no quedaran vacías, o que dieras palabras a ese cielo y mar que te hizo silencio. Quiero creer... Hermana, hermana mía, habito en los ríos inmóviles con la delicadeza de esas pintadas que sólo saben el paso de los años más tenaces y claros, que el dolor hizo un pacto con el olvido para recordarte en la esencia de mis letras, que cada amanecer se viste del azul de nuestra infancia y que ya no cierro los ojos al sentir tu última mirada. Te mentiría si, a veces, siento que llevo el corazón acuestas o que ignoro lo que ignoramos hac...

Soledad silenciosa

Soledad silenciosa en la noche constante  lágrimas del alba y del medio día  arpa y violín, canción mecía  llanto y melancolía en un instante.  El cielo por la ventana me vigila  y veo el corazón del firmamento  cuerpo de mujer, parece el universo  vestida de estrellas que camina. Ríos de luces en mis pupilas cristalinas lágrimas el alma atropella  cuando la pena a la mente desafía.  La angustia y el sentir aparecía  y cuando la tristeza hace mella es cuando nace la poesia. Autor: Augusto Cuerva Candela  REGISTRADO en SAFE CREATIVE